Literatura dinámica: Hacer que los libros circulen.

22 de abril de 2015


Un hecho que me removió un poco los sentimientos y me hizo reflexionar, me movió a estar escribiendo esto y contarles lo que para muchos puede ser una pequeñez, pero que fue un hecho que me hizo pensar hasta hoy.

En un día cualquiera de la semana pasada, entrada la noche mi hermana mayor llega a la casa después de un largo día laboral. En su profesión como pediatra se ha encontrado ya con incontables casos, muchos de los cuales compartía un poco conmigo; y esa vez no fue la excepción. 
Llegó junto a mi y, para mi sorpresa, me preguntó si no quería regalar un libro. "¿para ella?" Pensé, pero pronto descarté la idea y quise saber la verdadera razón.
Entre sus pacientes, una niña de 13 años estaba internada con un reciente diagnóstico de cáncer. Tantas idas y venidas de sus padres, hicieron que olvidaran lo aburrida y desolada que una chica de su edad puede quedar, después de recibir tan malas noticias como las que trae consigo esa enfermedad, por esta razón ella pasaba horas y horas en una sala sin diversión ni entretenimiento alguno, ni siquiera en la compañía de un televisor, hecho que hizo saber a mi hermana. Pero además, le comentó que un pasatiempo suyo era la lectura.
Ahí verán cuanta relación había entre esta persona y yo, y el por qué mi hermana acudió a mi.

Su historia no tardó en conmoverme y le hice llegar varios libros como regalo, para que su estadía en el hospital se vuelva mínimamente llevadera. Tanto me tocó, que hasta me dieron ganas de ir a conocer a la chica, compartir charlas con ella a pesar de mi introversión y timidez muy marcada cuando de hacer nuevos amigos se trata, y a pesar de no haberla visto nunca antes. Sentía ganas de trabar amistad y saludarla como si la conociera de toda la vida.
Tuve una reacción de sorpresa cuando días después, mi hermana me hizo saber que la emoción era recíproca y que ella también hacía preguntas sobre mí y le daba mucha alegría el regalo.

Hasta el día de hoy, sigo esperando el momento adecuado para ir junto a ella, y calmar así esas ganas de conocerla. Lastimosamente hasta donde sé, los días que siguieron a estos hechos la pequeña en cuestión entró a terapia intensiva, y enterarme de esto hizo que me estremeciera. Aún sigo esperando buenas noticias sobre ella, para llevar a cabo el deseo de conocerla.

Este suceso aunque no parezca, tiene que ver con el título de la entrada. Pasados unos días, el regalar algunos libros que más me gustaban (cosa que nunca hice) me dejó repensando en la situación y sin darme cuenta recordé la entrada de una amiga; Agustina, en su blog Refugio Literario. Ella decía en una entrada titulada: No a la literatura muerta, que debemos detener la "literatura que no circula" es decir la literatura muerta, aquella en donde los libros quedan para el recuerdo o el adorno después de que lo leyéramos o que se guardan para siempre en bibliotecas sin que vean la luz, negando así que estos libros con toda su magia y sus miles de historias, atraviesen los umbrales y lleguen a más de una persona mediante el simple hecho de compartirlos y no dejar que permanezcan estáticos en nuestras bibliotecas.
Esta frase en particular, fue la que me hizo relacionar con la vivencia de aquellos libros que regalé hace unos días:

"Quizás, incluso estés albergando literatura muerta en tu misma habitación, en tu propia casa. ¿A quién fue la última vez que le prestaste o regalaste un libro? Si te quedaste pensando, te aseguro que los libros que tenés en tu repisa, biblioteca, o escritorio, están muertos." lee el post completo aquí

Compartir, sembrar algo pequeño, tan pequeño como lo es compartir un libro o simplemente decir "mira, lee éste libro que te va a gustar" son cosas que cada lector debería hacer. Compartimos de todo, conocimientos, experiencias, ¿por qué ser egoístas guardándonos las maravillosas historias que un libro puede encerrar?

Dar algo a alguien, muchas veces genera satisfacción en demasía, por más pequeño que parezca el acto, al regalar o donar un libro estaremos influyendo en alguien que alguna vez puede a -su vez- influir en alguien más, generando así un círculo de personas que conocen, aprenden y por sobretodo, disfrutan de la literatura en conjunto y permiten que ésta circule. 
No aquella literatura que se queda a formar polvo en nuestras casas, sino las que llegan a todos, las que nos hacen abrirnos unos con otros. 
No la literatura estática, sino aquella que llega a cada uno, la que vuela y levita y junto con él, también nos hace elevarnos mediante las palabras que traspasan estantes y llegan a todo el mundo.

Yo me sentí a gusto regalando libros, tanto como me siento a gusto prestando mis libros a amigos que casi nunca leen y puedo asegurar que al hacerlo, podemos llegar a sentir tal satisfacción por generar que esa literatura que podría estar formando polvo en nuestra casa, esté en manos de más personas y tome verdadero significado cada vez que alguien más lo lee.

Y ustedes, ¿prefieren que la literatura que permanece fija e inmovil? ¿O quizás la prefieren dinámica, impasible y en manos de más de uno?

4 comentarios :

  1. De hecho, hace poco he regalado varios libros a unos amigos. Hay algunos de los que no quiero desprenderme, pero que la literatura se mueva me parece algo maravilloso, al igual que lo que has hecho tú con esa chica, para una persona enferma cualquier gesto significa mucho.

    Besoosss!!

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  2. Aii que historia tan emotiva jo :(
    En mi caso no soy de las que le importa prestar libros y creo que es mucho más bonito uno que tenga cierto valor para nosotros que uno nuevo.
    Un beso :)

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  3. Me gustó mucho el post, es conmovedor lo que cuentas. Realmente me hiciste pensar como esto se da en otros ámbitos, no sólo en el de los libros.
    Hay un lema que dice "sharing is caring" y en mi rubro (informático) significa compartir conocimientos y permitir que cualquiera tenga acceso a ellos de forma gratuita. Creo que con los libros debería ser igual, aunque a veces sea difícil desprenderse de algunos que quizás tengan valor mas allá del económico. Pero si podemos hacer la excepción de compartirlos con gente que lo disfrute y lo reviva.

    Saludos!.

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  4. Me ha encantado tu entrada, y me ha hecho pensar en Bookcrossing (libros libres que viajan por el mundo). Aunque quizá no tengan la visibilidad deseada, hay muchas iniciativas que consisten en compartir conocimiento de forma gratuita. Espero que sigamos avanzando en esa línea en el futuro :)
    ¡Un beso!

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